@RobAlonso ¿VIOLENCIA PARA QUÉ?

¿VIOLENCIA PARA QUÉ?

Anda rondando por ahí la voz de la violencia… promotores del divisionismo, como diría el compañero Henry Ramos Allup. Afortunadamente, ya la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela los tiene ubicado. Esos son los que quieren violencia y muchos se preguntan: ¿violencia para qué?

Los divisionistas alegan que Venezuela está bajo la disciplina de una dictadura castrista. Nos preguntamos: ¿en cuál país regido por una dictadura, se ha permitido que los opositores lleguen – mayoritariamente – a la asamblea y se den el tupé de sacar de la sede parlamentaria los cuadros de los próceres revolucionarios, fundadores de esa dictadura?

Venezuela es el mejor país del mundo. Sus paisajes, sus playas, sus montañas, su música, sus tradiciones, sus mujeres… su gente. Es el mejor país del mundo, sin duda. Venezuela es un bravo pueblo, pero no es violento. Es un país de gente noble, laboriosa, disciplinada, respetuosa, que detesta la corrupción, de espíritu democrático y formación constitucional… por lo que muchos se preguntan: ¿violencia para qué?

¿Que faltan ciertas cosas? Es cierto, pero eso no debe ser motivo para buscar la violencia. ¿Que muchos de sus hijos y nietos han caído por las manos del hampa? Es muy cierto… pero violencia no debe generar violencia. La misma Santa Biblia lo dice en Mateo 5:38-48: “Oísteis que fue dicho á los antiguos: ojo por ojo, y diente por diente. Mas yo os digo: no resistáis al mal; antes, a cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra; y al que quisiere ponerte a pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa; y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos. Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehuses.”

Claro que los divisionistas pelan también por la Sagrada Biblia y recuerdan las palabras de Cristo, recogidas en el mismo libro de Mateo 10:34: “… no penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.” Como gustan, también, los divisionistas, recordarnos el capítulo 19, versículo 46 de Lucas, cuando Jesús se hartó y sacó a los mercaderes y fariseos del templo a punta de látigo y palos:

Es por la vía del capítulo 5to de Mateo, no por la vía de Lucas. He ahí a los hermanos cubanos a quienes los venezolanos, con sus brazos siempre abiertos al mundo, les han venido prestando y hasta regalando dinero y otras riquezas, para que ese pueblo gemelo no sufra tanto. Gracias a los $ 150 millones que el Comandante Eterno le dio a Cuba para que arreglaran la termoeléctrica de Cienfuegos, el pueblo cubano hoy no sufre de apagones. La Santa Biblia así lo enseña y los venezolanos son, por encima de todo, un pueblo cristiano, respetuoso de las Escrituras, pero los divisionistas son indolentes ante las desgracias de pueblos hermanos. No hace falta violencia.

¿Cuál es el problema si un ciudadano extranjero ama tanto a Venezuela que siente el llamado a ser su presidente, como es el caso del Sr. Nicolás Maduro? Simón Bolívar, ese gran hombre de América, lo decía con insistencia: los venezolanos, bolivianos, peruanos, ecuatorianos, panameños… y COLOMBIANOS, una misma cosa son. ¿Entonces? ¿Violencia para que? Hoy los venezolanos se sienten diferentes a los colombianos, por ejemplo, gracias a la violencia que generó en ese país el General José Antonio Páez, el León de Payara.

¿Es que acaso los venezolanos no han seguido disfrutando de los remates de caballos? ¿Es que no se disfruta en Venezuela de los alegres carnavales… el asueto de Semana Santa y las sabrosas Navidades? ¿Es que no tiene ese gran pueblo un equipo de fútbol, como La Vino Tinto, que cada día se fortalece más en el ranking mundial? ¿Es que los estadios de beisbol no se llenan cuando juega Caracas contra Magallanes? ¿Es acaso que la mujer venezolana ha dejado de arrasar en los concursos internacionales de belleza? ¿No tienen los venezolanos a uno de los directores de música clásica más famosos del mundo? Por todo eso… y más, muchos se preguntan: ¿violencia para qué?

No vamos a negar que los cubanos han ocupado a Venezuela sin disparar un solo triki-traki; que los chinos ya casi son los dueños de la franja petrolífera del Orinoco… y que los iraníes están acabando con todo el uranio venezolano. No vamos a negar que la Isla de Margarita haya sido virtualmente tomada por los musulmanes del Hezbollah. Pero eso en nada ha afectado a Venezuela, que sigue siendo el país más bello del mundo. ¿Acaso Morrocoy o Los Roques han cambiado su fisonomía? ¿Acaso ha cambiado el envidiable clima venezolano? Entonces: ¿para qué promover la violencia?

Aquellos que promueven la violencia y están fuera de Venezuela: que vayan a promoverla dentro de su país, a ver si se atreven a enfrentar al G2 cubano, que no permite un milímetro de desorden contra-revolucionario. La inmensa mayoría del venezolano no quiere violencia y está de acuerdo en compartir su bello y rico país con pueblos menos agraciados por Dios; de no ser así, ya hubiera estallado la violencia en Venezuela… ¡hace mucho rato!

Los venezolanos están orgullosos de sus militares, porque éstos no son violentos. ¿Se imaginan una guerra civil en Venezuela donde no se podrían celebrar esos suntuosos matrimonios en los bellísimos salones de fiesta, como esa casa colonial del Country Club, que ahora está tan de moda entre el jet-set venezolano? ¿Se imaginan una guerra civil que obligue a los hipódromo a cerrar sus puertas? ¿Se imaginan una guerra civil que acabe con el fútbol y el beisbol? ¿Que no le permita al venezolano echarse su viajecito de placer al Imperio Mesmo, por ejemplo? Entonces: ¿violencia para qué?

Los venezolanos tienen herramientas para modificar la vida política por la vía democrática, pacífica y constitucional, como muy bien lo ha explicado, desde su celda, ese valiente líder: Leopoldo López. La herramienta más cercana hoy es el Referéndum Revocatorio y si eso no prospera, ahí estarán las elecciones presidenciales. Los comicios regionales están a la pata del mingo. ¡No hace falta violencia!

Venezuela, ahora ya el mundo entero lo sabe y lo acepta, tiene el sistema electoral más pulcro, independiente y moderno del mundo, como se demostró el pasado 6 de diciembre de 2015. Esa es la vía que debe emplear el venezolano, no la vía de la violencia que promueven los insidiosos divisionistas.

Hemos dicho muchas veces que el Libertador Simón Bolívar se equivocó cuando escogió la violencia, “La Guerra a Muerte”, para independizar a Venezuela de la corona española. Había otros mecanismo, como el diálogo, por ejemplo. Hablando se entiende la gente. ¡No hacía falta la violencia! La guerra por la independencia de Venezuela dejó a ese país destruido. Haberse sentado con los españoles, decentemente, hubiera sido más que suficiente para que España les hubiera dado la independencia.

Los divisionistas insisten en generar violencia. Gracias a Dios que ahora la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela está en las manos de la oposición responsable. Esa tolda, a través del presidente de esa institución, ha corroborado que el Sr. Nicolás Maduro, aún siendo colombiano… o teniendo doble nacionalidad, ES EL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA. Aquellos que dicen lo contrario son los divisionistas… los promotores de la violencia, los que no quieren a Venezuela. El Supremo Tribunal también así lo ha determinado… como lo declaró, además, el Concejo Nacional Electoral. Millones de venezolanos también han demostrado que el Sr. Maduro es el presidente legítimo y constitucional de Venezuela, de no ser así no estarían promoviendo su revocatoria, porque no se revoca a un ilegítimo: ¡a un usurpador! NO hace falta que los divisionistas den su opinión al respecto y si esos divisionistas están fuera de Venezuela: ¡menos! ¡Que regresen al país y lo digan de viva voz!

Aquellos ciudadanos que abandonaron Venezuela no tienen derecho a ser venezolanos. Perdieron su derecho a opinar, entre otros motivos: ¡porque no hacen colas! Hacer cola, es hacer patria… es sacrificarse por la paz de Venezuela. Las colas se hacen en paz… sin violencia. Es muy sabroso comentar sobre Venezuela desde Brickell o Key Biscayne, por ejemplo. Ellos allá comiendo cochino y tomando whisky del bueno… promoviendo la violencia, mientras los que dan la cara dentro de Venezuela, están luchando por la paz y la cordura, por la vía pacífica, democrática y constitucional.

Dile NO a la violencia. Dile SÍ a la convivencia con otros pueblos. Dios hizo a Venezuela para el mundo, no para el disfrute exclusivo de los venezolanos. Tanto derecho tienen los cubanos, nicaragüenses, iraníes, bolivianos, chinos y musulmanes, como los propios venezolanos… ¿o es que alguien ha escuchado a la Conferencia Episcopal o a la agrupación de iglesias evangélicas en Venezuela decir lo contrario? Alegar que ese bello país es exclusivo de los venezolanos es promover la división más destructiva… es promover la violencia más atroz.

Miami, 10 de julio de 2016

Robert Alonso

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