EL ODIO – GENERALIZADO – HACIA LOS CUBANOS

EL ODIO – GENERALIZADO – HACIA LOS CUBANOS

Decía mi abuela Carmelina, QEPD, que las fulanas “revoluciones” hacían brotar lo mejor y lo peor de cada quien. Eso es total y absolutamente cierto. Por ejemplo, entre millones de venezolanos ha brotado un exacerbado odio hacia Cuba y hacia los cubanos… sin importar si se trata de un cubano castrista o anti-castrista. No importa. El odio es… en la mayoría de los casos: ¡parejo!

Ese odio sería similar al que pudiera sentir por un venezolano (cualquiera) un cubano anti-castrista, quien lo perdió todo en Cuba… le fusilaron a un familiar cercano o se tuvo que calar varias décadas preso. El odio hacia los venezolanos estaría todavía más justificado, ya que – DE MANERA GENERALIZADA –
no han hecho nada en Venezuela para evitar que los Castro se lleven para Cuba el petróleo (crudo o en gasolina) y demás riquezas que impunemente cargan, mayoritariamente, por el Puerto de Guanta, en Venezuela… sin que nadie les diga nada. Con ese petróleo y con las riquezas que día a día se roban los Castro de Venezuela, ante la general permisividad de la inmensa mayoría de los venezolanos, el castro-estalinismo puede mantenerse oxigenado, en su campaña de destrucción total de un pueblo, el cubano, que ya no tiene más capacidad de sufrimiento.

Por ahí anda corriendo una foto de una joven (supuestamente venezolana), mandando a los cubanos (de manera generalizada) a la mierda. Es impresionante, pero la joven tiene puesto un gorro con las 8 estrellas que representa la bandera vene-cubana, ya que sabemos que Chávez, en el fondo, le colocó la octava estrella a la bandera, en honor a la Cuba de los Castro. Por un lado esa joven demuestra su visceral odio hacia los cubanos (de manera generalizada) y promueve el adefesio de la bandera de ocho estrellas, en honor a la Cuba castrista. Seguramente que dirá que no la encontró de siete… como dicen todos.

En cuanto a la aseveración de mi adorada abuela Carmelina, QEPD, sobre cómo las “revoluciones” hacen brotar lo mejor y lo peor de cada quien, podría comentar que, en mi caso, la “revolución castro-estalinista”, ha hecho brotar, entre lo bueno, un sentimiento tremendamente malo, cuando me alegro que muchos venezolanos detesten a los cubanos, aunque ese rechazo sea de manera generalizada.

Verán Uds.

Cuando tenía once años de edad, mis padres me sacaron de la Cuba castrista para llevarme a Venezuela. Íbamos en realidad para España, pero debido a lo traumático de la travesía entre Cuba y Venezuela en aquel viejo buque español, Marqués de Comillas, que nos sacó de nuestra tierra, decidieron aceptarle la oferta al emisario enviado por Rómulo Betancourt para que nos quedáramos en Venezuela.

El entonces-presidente Rómulo Betancourt había enviado un emisario a bordo del Marqués de Comillas para ofrecerles a los cubanos que huíamos de Cuba, documentación y apoyo gubernamental, a sabiendas de que aquellos cubanos que íbamos saliendo de nuestra patria, pertenecíamos a la crema y nata de la sociedad cubana, lo que sería un activo para Venezuela… como en efecto, lo fue.

Así fueron llegando a Venezuela cubanos que le aportaron (o crearon) a las industrias de la publicidad, de la confección, televisión y radio, producción agrícola (como la industria azucarera) etc, creando centenares de miles de fuentes de trabajo. Gracias, en gran parte, a muchos cubanos, entre los cuales se encontraba el entonces-¨Comisario Basilio” (Luis Posada Carriles), Venezuela no cayó en las garras de los Castro cuarenta años antes. La DISIP de entonces… y durante varias décadas, estaba altamente manejada por los cubanos anti-castristas, quienes ayudaron a desmantelar las guerrillas, tanto selváticas como urbanas de la Venezuela de entonces.

De esos grupos llegados a partir de la década de los sesenta hasta los ochenta, habría que excluir a la familia Cisneros, cuyo ÚNICO cubano fue Don Diego, llegado a Venezuela en la década de los años 30. Don Diego casó con una dama venezolana de apellido Rendiles y fundó una familia mayoritariamente venezolana, pues todos sus hijos, nietos, etc, nacieron en Venezuela y nada tenían que ver ni con Cuba ni con los cubanos.

Al llegar a Venezuela… como dije, a los once años, fui testigo de cómo los venezolanos, MAYORITARIAMENTE, adoraban a Fidel Castro y a su miserable revolución. Ese amor por Castro perduró en el tiempo, sin importar la miseria, destrucción y genocidio que ese monstruo generó en nuestra patria.

La inmensa mayoría de los venezolanos ADORABA a Fidel… y admiraba lo que se conocía de esa “revolución”. Tanto lo amaban que Fidel de vaina no se quedó a vivir en Venezuela, a raíz de la “Coronación” de CAP, en su segunda llegada al gobierno. Para entonces ya Fidel había destruido a Cuba y había hecho desastres por el globo terráqueo, incluyendo a Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Colombia, la propia Venezuela (años 60 y 70), Vietnam, Camboya, Zimbabwe, Angola, Grenada, Salvador, Nicaragua… y paremos de contar.

Los venezolanos comenzaron a odiarnos (a los cubanos), cuando los Castro comenzaron a ocupar, depredar y destruir a Venezuela: ¡antes, no! Eso, ese odio hacia los cubanos, me complace… aunque ese sentimiento abarque a cubanos “buenos”. Al sentir satisfacción por el odio que los venezolanos de ahora sienten por los cubanos (en la mayoría de los casos, de manera generalizada), me lleva a los tiempos en que mi abuela Carmelina, QEPD, aseguraba que “las revoluciones” hacen brotar lo mejor y lo peor de cada quien.

Mis padres me sacaron del Colegio América (en San Bernardino, Caracas), porque su director – el Sr. Gros – era uno de los tantos y tantos venezolanos que adoraban a los Castro. En el año 1965 me sacaron de ese colegio y me enviaron a estudiar en el estado de Washington, donde entonces vivía un tío. Para mis padres hubiera sido una ironía el haberme sacado de Cuba, para ser adoctrinado en un colegio privado en Venezuela.

No debería de sentirme feliz… pero pudiera decir que me ha venido entrando “un fresquito” viendo cómo los cubanos castristas ocuparon Venezuela y la comenzaron a depredar y a destruir impunemente y ante las narices de esos venezolanos que ahora detestan todo lo que huela a Cuba y a cubanos… a excepción, claro está, de la bandera de ocho estrellas y al escudo con el caballo galopando, a ritmo de vencedor, hacia la izquierda más rancia.

No debería sentir ese “fresquito”, porque con la ocupación cubano-castrista, unos de los primeros perjudicados (desde el año 2004) fuimos mi familia y yo… pero como muy bien aseguraba mi abuela Carmelina, QEPD: ¡las revoluciones hacen brotar lo mejor y lo peor de cada quien…!

Miami 25 de julio de 2017, a poco días de comenzar la constituyente castro-estalinista.

Robert Alonso

Lectura de apoyo (pa’que gocen): http://comoseperdio16.blogspot.com/

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