.@RobAlonso EL PERÍODO INTERMEDIO

EL PERÍODO INTERMEDIO

En al “I Congreso de Intelectuales Cubanos”, acaecido en el Hotel Hilton de Caracas, donde tuve el honor de ser invitado como ponente… por allá por los años ochenta, alguien dijo en su intervención, que al final del día, cuando Cuba fuese libre (y los intelectuales estaban seguros de que al régimen castro-estalinista le quedaban, entonces, unos meses), nos referiríamos sobre el comunismo en ese país, como “el período intermedio entre capitalismo y capitalismo…” Un período, a mi entender por lo expresado, perdido… en el que no se logró absolutamente nada bueno, ya que al perecer ese “sistema”, se regresaría a lo mismo de antes, sin que con esto quiera yo calificar al capitalismo como una indeseable opción.

Copiándonos de esa aseveración, muy intelectual… por cierto, nos podríamos preguntar lo mismo sobre tiempo que Leopoldo López pasó en Ramo Verde, como “prisionero político”. ¿Habrá sido el período intermedio entre su libertad y su libertad? ¿Para qué sirvió su entrega?

Los cristianos creen que Cristo murió en la cruz, a modo de sacrificio humano… para salvar y liberar a la humanidad de eso que mientan “pecado original”.

Aunque luego, durante el “judaísmo apocalíptico”, los sacrificios humanos fueron prohibidos, los judíos practicaban ese abominable ritual y así lo vemos a partir del último versículo del Deuteronomio, dentro del Pentateuco, hasta el comienzo del Nuevo Testamento. Sin embargo, “el cristianismo originario” regresó a la práctica de los sacrificios humanos, explicando así la entrega de Jesús para que fuese martirizado y crucificado en beneficio de la humanidad.

Si le preguntásemos a un sacerdote o a un pastor por qué murió Cristo, la respuesta – sin duda alguna – sería: “… para salvar a la humanidad del pecado original, a través de su sacrificio en la cruz.”

¿Cuál sería la respuesta si le preguntásemos lo mismo a Leopoldo López sobre su sacrificada entrega? De haber tenido el liderazgo que ahora se le atribuye: ¿no hubiera sido mejor que, desde la calle o desde la clandestinidad, hubiera liderado la sublevación del año 2014, en lugar de haberse entregado, mansamente, al enemigo a derrotar?

Posiblemente jamás encontraremos respuesta a tan complicada pregunta, pero – sin temor a equivocarme – su estadía en Ramo Verde podría ser calificada como el período intermedio entre su libertad y su libertad. Su “sacrificio” no produjo beneficio alguno… al menos para el grueso de los venezolanos.

La prisión de Leopoldo generó mucho entretenimiento. En lugar de avanzar en la divulgación de cómo participar, DEBIDAMENTE, en La Guarimba Libertaria, millones de venezolanos estaban pendientes de los resultados de los viajes de La Tintori por el mundo. Con cada fracaso de la consorte de Leopoldo, se incrementaba la desesperanza de sus seguidores.

Muchos se preguntaban de dónde salían los recursos para que Lilian pudiera viajar por el globo terráqueo, en un eterno peregrinaje en pro de la libertad de su esposo. Los familiares de los otros presos políticos se preguntaban, a su vez, cómo harían ellos para abogar por la libertad de los suyos, al no contar con un presupuesto de viaje como el de la familia López.

Al ser liberado sorpresivamente Leopoldo, el resto de los cuatrocientos y tantos presos que quedaron detrás, se debieron haber preguntado por qué él y no ellos. A Leopoldo se le acusó y se le condenó por incitar a la sublevación y por haber generado, con su supuesta incitación, más de cuarenta muertos. Hoy quedan en las cárceles de los Castro en Venezuela, varios centenares de muchachos cuyos delitos fueron la protesta callejera.

A muchos de esos presos políticos que quedan en prisión, no se les permiten la visita de sus familiares y, en los peores casos, de sus abogados. A Leopoldo lo visitan ex-presidentes y tiene la libertad de arengar a sus millones de seguidores desde su casa por prisión. Me imagino, por ejemplo, qué podrían estar pensando algunos de los ex-presos políticos cubanos, como Armando Valladares, por ejemplo… quien salió de su eterna prisión de varias décadas en Cuba en una improvisada silla de rueda, luego de haber escrito con un cabito de lápiz que escondía entre los muros de su celda, su famoso libro: “Contra toda esperanza”.

Increíblemente y a juzgar por lo que se dice, luego de tanto batallar, su esposa “lo abandona” cuando por fin logra su liberación condicional. Mi abuela Carmelina, QEPD, diría: “… tanto nadar, para venir a morir en la orilla…”

La única lucha fructífera que pudieran emprender los venezolanos frente al poderío bélico del castro-estalinismo internacional sería dentro de los parámetros de la resistencia cívica no-violenta. Dentro de ese estilo nuevo de lucha para liberar a los pueblos de crueles y genocidas tiranías, es de vital importancia mantener alta la moral colectiva. Cada gesto cuenta de un lado o del otro. Los “comicios” del domingo pasarán a la historia como uno de los mayores golpes en contra de la moral colectiva del pueblo venezolano. La “prisión” de Leopoldo y su posterior “liberación” (condicionada), ayudó al régimen a erosionar la tan-importante moral, necesidad primordial para poder liberar a Venezuela por la vía de la VERDADERA resistencia cívica.

Miami 29 de julio de 2017
Robert Alonso

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