.@RobAlonso ¿CONOCES A TU ENEMIGO?

¿CONOCES A TU ENEMIGO?

Las guerras tradicionales son brutas. Claro que existe la estrategia, pero éstas se basan en la fuerza bruta. Por supuesto, los informes de inteligencia constituyen un elemento sumamente importante para lograr la victoria, pero al final del día, es la fuerza bruta lo que cuenta.

En las guerras modernas, guerras desiguales o “guerras asimétricas”, la historia es totalmente distinta. Gana la parte que emplee mejor el cerebro. Sin embargo, para diseñar una estrategia adecuada, dentro de una ¨guerra asimétrica”, el factor principal es el conocimiento que se tenga del enemigo y saber, exactamente, cuáles son nuestras limitaciones.

La llamada “comunidad internacional” (los países del Primer Mundo o “mundo industrializado”), apoyará a quien levante el teléfono en el palacio de gobierno de un país gobernado por una tiranía, indistintamente del grado de crueldad o genocidio del tirano… a menos que se dé uno de dos escenarios, o ambos escenarios a la vez.

El primer escenario sería que la tiranía en cuestión esté afectando los intereses de la región… o de algún país del llamado “Primer Mundo”. El segundo escenario sería que en esa tiranía hubiera un líder verdaderamente-opositor que estuviera a punto de hacerse con el poder.

Una muestra del primer escenario es el producido por el sandinismo en la región centro-americana, con el desplazamiento desmedido de ciudadanos nicaragüenses hacia países vecinos, como Honduras, El Salvador y Costa Rica… lo que generó, con el apoyo internacional, la Guerra de Los Contra, que duró 10 años.

Una muestra del segundo escenario es el producido durante “la guerra” en Cuba de los Castro contra Batista. Cuando el gobierno de Eisenhower vio que Fidel lograría la victoria en un breve lapso de tiempo, le quitó el apoyo a Batista y se lo dió a Castro.

Ninguno de esos dos escenarios se puede aplicar a la Venezuela actual. Veremos “guapería” de muchos países en contra del régimen de los Castro en la patria de Bolívar, pero todo eso es para “engañar al público”. Una muestra de ese descarado engaño es el recién decreto de Trump, congelándole a Maduro sus “cuentas privadas” (personales) que (supuestamente) tiene en EE.UU., cuando Trump, Raimundo… y todo el mundo saben que el socotroco colombo-venezolano no tiene cuentas en el Imperio Mesmo… y, de paso, ningún norteamericano (que no sea uno que otro narco), hace negocios privados con el “presidente” venezolano.

Pero más allá de esas pequeñeces sin importancia, hay que conocer al enemigo.

Siomi, “La Guarimbera Mayor” y quien les escribe, nos casamos (por la iglesia) en octubre de 1974. Nuestra Luna de Miel comenzó en New Orleans, siguió en San Diego (California), continuó a través de varias ciudades del Estado de Washington, para subir hasta Edmonton, en la provincia de Alberta en Canadá. De ahí comenzamos a bajar hasta Nueva York y de La Gran Manzana aterrizamos en Atlanta, Georgia… para culminar nuestro viaje en La Sagüecera de Miami.

Estando en Atlanta, coincidimos con la pelea Muhammad Alí (Cassius Clay) Vs. George Foreman, por el título mundial de los pesos pesados. La contienda se dió en Zaire y fue transmitida en circuito cerrado a lo largo y ancho de Estados Unidos. Siomi y yo compramos los boletos en lo que sería “el poliedro” de Atlanta y asistimos a ese magno evento deportivo mundial.

La mayor parte de la pelea fue bastante fastidiosa. Muchos de los que estaban viéndola desde sus sillas en “el poliedro” de Atlanta, se levantaron y se fueron furiosos. Alí no lanzaba puños… solo unos de vez en cuando, como por no dejar. El 95% de la pelea lo pasó Alí en las cuerdas, recibiendo puñetazos de Foreman. El público abucheaba la pasividad de Alí, de 32 años, frente a un muchacho – Foreman – de 25, quien… para entonces, era el campeón mundial de la máxima categoría de los pesos.

De repente, a los 2:58 minutos del 8vo round, cuando ya su contendor no daba más del cansancio, Alí le soltó un derechazo a Foreman que lo llevó a la lona. Hasta ahí llegó George.

Muhammad Alí, posiblemente el mayor boxeador profesional de todos los tiempos, había escogido una estrategia, basándose en el conocimiento que tenía de su contendor, George Foreman.

Alí sabía que Foreman se cansaba cuando sus oponentes dejaban que lanzara puñetazos. Escogió, Alí, la estrategia de cansar a Foreman, a costa de recibir cualquier cantidad de peligrosos “piñazos”. Sabía que era un riesgo, pero para ganar: ¡hay que arriesgar!

Fue así como Muhammad Alí recuperó, luego de haber estado casi 4 años fuera del cuadrilátero… y de un breve retorno a las cuerdas, el título de campeón mundial de todos los pesos.

Es IMPERATIVO que los venezolanos conozcan a su enemigo, el castro-estalinismo internacional… y que escojan una estrategia adecuada, de cara a la “guerra asimétrica”. Marchando, votando, lanzando piedras tras escudos de latón, no lograrán otra cosa que incrementar la triste lista de muertos y la gran depresión colectiva que hoy destruye la moral de millones de seres humanos que ya no pueden más.

Es hora de pasar al retiro a los fulanos agentes de la perniciosa, traidora y MISERABLE falsa oposición, para darle luz verde al liderazgo compartido o “liderazgo colectivo”, bajo los verdaderos postulados de la resistencia cívica.

Otra cosa sería, como hubiera dicho CAP: “auto-suicidio generalizado y sostenido”.

Miami 1ro de agosto de 2017
Robert Alonso

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