ESTRATEGIA DE MERCADEO La mala publicidad es buena publicidad SIMPLEMENTE: ¡NO APRENDEN!

SIMPLEMENTE: ¡NO APRENDEN!

Luchar contra el castro-estalinismo internacional no es tarea fácil. Pueden pasar las décadas y no aprender ni un poquito. Claro… los hay que se aprovechan de esa “lucha” (mal entendida y peor echada), para ganar puntos políticos e, incluso: ¡para ponerse en unos churupos! Pero no es fácil.

A la Abuela Carmelina, QEPD, no le gustaba el carnero porque decía que tenía sabor y olor a “berrenchín”. Lo mismo me sucede a mí, a pesar de aquello que asegura que “del mar el mero… y de la tierra: ¡el carnero!” Yo detesto el chivo y el carnero por la misma razón que lo detestaba mi recordada y adorada Abuela Carmelina, QEPD: ¡el insoportable sabor y olor a “berrenchín”!

Pero si no fuese por ese detalle de gusto… o de “mal gusto”, hace rato que hubiera probado el carnero del restaurante del turco. Bueno, también está el factor de “asquerosidad”. El turco tiene una pinta de no haberse bañado desde que El Galáctico fue colocado en Miraflores por los hermanos Castro. En todo caso, el chef de Miami (entrenado por el turco), no tiene aspecto de “intrínseca asquerosidad”, pero sigue prevaleciendo – para mi gusto – el sabor y olor a “berrenchín” que caracteriza a las carnes de chivos, corderos o carneros.

Yo creía conocer todos los restaurantes del Sur de la Florida, pero el restaurante del turco no había entrado en mi radar hasta que comenzaron a darle publicidad gratuita. Déjenme decirles que con todo y la animadversión que le tengo a la ingesta del carnero, estoy tentado a cenar en ese fulano restaurante, simplemente: ¡para sacarme el clavo!

Si algún día decido montar un restaurante, mi primer invitado sería El Zocotroco y la “Cabeza de Ñame” de su mujer. Me harían un boicot similar al que le han hecho al turco y la publicidad me saldría gratis… no que el turco necesite de mucha publicidad, claro.

Los cubanos de Miami aprendieron rápidamente a no darles publicidad gratuita a los cantantes y orquestas cubano-castristas que comenzaron a llegar (en “intercambio” – unilateral – “cultural”) al exilio hace unos años, gracias a los buenos oficios del entonces-presidente Obama. Mientras más boicot, más publicidad gratuita recibían, en la Meca del Exilio, los representantes artísticos de la “revolución cubana”. Estuve a punto de ir al show de la Orquesta Aragón… pero no conseguí los dólares para pagar por las dos entradas. De no haber sido por la publicidad gratuita que le ofreció la “Vigilia Mambisa” a la Orquesta Aragón, no me hubiera enterado de la presencia en Miami de mi orquesta favorita cubana de cha-cha-chá, con aquellas canciones con las cuales crecí en Cuba y que tanto bailé en mi niñez: como “El Manicero”, “El Bodeguero”, “La Sabrosona”… y paremos de contar.

A veces, lo que uno cree que es bueno, resulta ser terriblemente malo.

Recetarle aspirinas a un enfermo de dengue hemorrágico podría resultar ser una práctica fatal. Las reacciones defensivas no son procedentes frente a una tiranía. La cena del Zocotroco y su “consorte” en el restaurante del turco, generó una reacción y toda reacción favorece al agresor. Uno de estos días los venezolanos entenderán la necesidad de poner a los Castro a reaccionar defensivamente, para beneficio de la libertad en Venezuela. Mientras tanto no aprendan, seguirán cometiendo errores y emulando a los cachicamos, cuando trabajan para las lapas.

Si fuese el productor del programa de Jaime Bayly, llamaría al turco para proponerle – desde el programa de Jaime – una “campaña de boicot”, a cambio de una buena suma de dinero… en el entendido de que a Jaime Bayly lo ve mucha gente en Miami. Cientos de miles de televidentes se enterarían que en Brickell hay una sucursal del restaurante del turco, donde se come un “cordero presidencial”, para el disfrute de presidentes y tiranos.

Durante las sublevaciones de los años 2004, 2014 y 2017, los venezolanos se cansaron de favorecer al régimen genocida de los Castro publicando las fotos y los videos de los jóvenes masacrados en las calles de Venezuela. Ahora se han convertido en agentes de publicidad, “ad honorem”, del turco del restaurante.

Como diría la Abuela Carmelina: “… no era nada lo del ojo, ¡y lo llevaba en la mano…!”

Miami 20 de septiembre de 2018
Robert Alonso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s