@RobAlonso LOS BUEYES DE “LA OPOSICIÓN”

LOS BUEYES DE “LA OPOSICIÓN”

Los otros días tocamos la interrogante del secreto de los Castro para mantenerse en el poder en Cuba durante más de medio siglo, a 90 millas de las costas de Estados Unidos y dentro de una gran parte de la llamada “Guerra Fría”. Hoy les explicaré el motivo por el cual los Castro han podido mantener su imperio en Venezuela, sin la necesidad de haber hecho sonar un solo triki-traki… sin tener que haber derramado una sola gotiquitica de sangre ñángara.

La respuesta se encuentra dentro un caleidoscopio de factores. Por un lado, los Castro supieron repartir a Venezuela entre las grandes potencias: China, Rusia e, incluso: ¡Estados Unidos! A los chinos les repartieron gran parte del país, incluyendo el crudo pesado de la franja del Orinoco. A los rusos les entregaron la minería del Sudeste venezolano y al Clan Bush, en representación de los estadounidenses, le dieron – sin pasar por el congreso (o la asamblea) la explotación de la Plataforma Deltana, los yacimientos de gas natural más grandes del planeta Tierra.

La corrupción, intrínseca en la genética del venezolano, jugó un preponderante papel. Los Castro exacerbaron la corrupción a un punto inimaginable, incluso, para los propios venezolanos. Sin el factor corrupción les hubiera costado mucho a los Castro ponerse en Venezuela. Los Castro les dieron a los militares venezolanos muchísimo más de las “Tres C’s” (casa, comida y culo) que les había dado Don Rómulo Betancourt cuando llegó a Miraflores. Gracias a la corrupción, los Castro pudieron crear una “oposición obediente”… una “oposición genuflexa”: ¡una “oposición complaciente y cómplice”!

El tercer factor que atornilló a los Castro en Venezuela fue, precisamente, la conchupancia. La conchupancia fue tan evidente en Venezuela, que el diccionario de la Real Academia Española, admitió ese vocablo, describiéndolo de la siguiente manera: “ f. Ven. contubernio (alianza vituperable)”. El vituperio, por cierto, es una “acción o circunstancia que causa afrenta o deshonra”. El conchupante NO TIENE HONRA… pero es extremadamente necesario para los fines del castro-estalinismo, tanto en Venezuela, como en Angola y Nicaragua.

Los conchupantes venezolanos promovieron – enérgica y vehementemente – las farsas electorales y las marchas… aplacando, desestimando y anulando todo tipo de opción para liberar a Venezuela. Les prometieron a los pobres, infelices, ingenuos y NOBLES venezolanos que por la vía pacífica, electoral y constitucional, resolverían el problema y sacarían a los Castro del país. Para cuando el grueso de esos pobres, infelices, ingenuos y NOBLES venezolanos se vino a dar cuenta: ¡ya era demasiado tarde!

Como ya mis lectores saben por escritos anteriores, Carlos Andrés Pérez le abrió las puertas al G2 cubano cuando firmó el “Tratado de Reunificación Familiar” con Fidel Castro, durante su primer gobierno. Los Castro infiltraron a Venezuela de punta a punta: ¡no se salvó ni el Movimiento Scout! La iglesia, los partidos políticos, las fuerzas armadas, las universidades… los liceos: ¡todo fue infiltrado a partir de 1979! Fueron 20 años de sistemática infiltración.

Cuando los Castro colocaron a Hugo Chávez en Miraflores, ya las principales instituciones venezolanas estaban infiltradas hasta los tuétanos.

En el video de hoy, les muestro “un botón” de esa infiltración que, incluso, trasciende las fronteras de Venezuela. Vemos en él cómo el propietario y el segundo a bordo del ÚNICO periódico venezolano en Miami, si hubieran podido, le hubieran dado un hijo a Chávez… aunque “se vendan” como demócratas opositores.

Los tres “candidatos” que se le “enfrentaron” a Chávez electoralmente – Francisco Arias Cárdenas (2000), Manuel Rosales (2006) y Henrique Capriles (2012) – eran candidatos bufos, como los que solían “enfrentar” al trujillista Joaquín Balaguer en República Dominicana tras la muerte de “Chapita” (Rafael Leónidas Trujillo), estrategia que lo mantuvo en el poder – “democráticamente” – desde 1960 a 1996, es decir: ¡36 años! Balaguer, por cierto… a través de esa “guarandinga”, gobernó cinco años más que “El Jefe” (Trujillo), sin tener que asesinar a un solo dominicano. Fue tan eficiente: ¡que gobernó luego de quedar ciego!

Lo triste del caso es que todavía esos tres factores que atornillaron a los Castro en Venezuela, están hoy tan vigentes como en un principio. Los líderes “opositores” de ayer, son los líderes “opositores” de hoy… son los mismos bueyes con los cuales ha venido arando la oposición desde que los Castro colocaron a Hugo Rafael Chávez Frías en Miraflores: Henrique Capriles, Henry Ramos Allup, Julio Borges, Leopoldo López, María Corina Machado… entre muchos otros.

Miami 30 de septiembre de 2018
Robert Alonso

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