@RobAlonso La vida de un loco ¡No ha sido fácil!

¡No ha sido fácil!

Les puedo asegurar, de buena fuente, que no es – para nada – fácil soportar las locuras de un loco por el casi-eterno lapso de 44 años. Eso ha sido, exactamente, lo que la Siomi ha tenido que soportar desde que nos casamos, frente al altar, un día como hoy y en Caracas, Venezeula, en 1974.

La pobre Siomi estaba muy tranquila a sus 20 añitos cuando me le presenté en su camino. Según ella, nuestro matrimonio ha sido de todo menos aburrido… y puedo dar fe de eso. Cuando la Abuela Carmelina, QEPD, la conoció, le preguntó si sabía en lo que se estaba metiendo. Siomi, debido a su corta edad, no le entendió mucho.

¡Nos tuvimos que casar! Corría ese mismo año y un par de semanas antes del matrimonio por lo civil, en la empresa donde trabajaba en Venezuela me dieron el premio del “Hombre Dust Tex del Año”. El honor venía acompañado con DOS BOLETOS para la convención a celebrarse en San Diego, California… donde se suponía que yo debía exponer mis logros como gerente general de la sucursal de Venezuela. Los dos boletos eran para mí y para mi “señora esposa”. El único problema era que estaba soltero, así que no me quedó otra, para aprovechar la golilla, que proponerle matrimonio a la Siomi. Ese fue el primer síntoma de locura que ella notó en mí… ella: ¡y sus padres!

Esa noche le pedí la mano a su papa. Él se comió una mano de cambures (platanitos manzanos) y yo me fumé una caja de cigarros Belmont. Siomara Madre, quien muy pronto sería mi suegra, no lo podía creer. Fue un jueves y cuando me preguntaron para cuándo sería la boda, les respondí que ya esa semana no sería, porque no había tiempo. ¡Jajajajaja!

Total que nos casamos por lo civil en bluejeans y celebramos en el apartamento de la prima de Siomi, en la Av. Luis Roche de Altamira. Fue un evento íntimo, porque no nos dio tiempo para estar haciendo invitaciones y repartirlas.

La boda eclesiástica fue diferente. Iba a ser pequeña, de unos 80 invitados… y terminó tremendamente abultada, debido a los compromisos que mi suegro y mi padre tenían. Nos casamos en una iglesia pequeña muy romántica de Caracas y fue el Padre Cuenca quien celebró la ceremonia, no sin antes finalizarla recordándoles a los invitados que todavía tenían tiempo para hacernos llegar los regalos… que aunque con cierto retraso, siempre serían bienvenidos. Siomi y yo nos queríamos morir…!!!

A la mañana siguiente abordamos el vuelo de Pan American para la extraordinaria y romántica ciudad de New Orleans y de ahí a San Diego. Visitamos Tijuana, Las Vegas, Los Ángeles, San Francisco, Spokane (Washington State), Montana… Edmonton (provincia de Alberta en Canadá), bajamos a Nueva York y, por carretera, hacia Miami. En Spokane Siomi conoció a mi familia “americana”, con quien viví gran parte de mi adolescencia en el bellísimo pueblito de Deer Park, a dos horas de la frontera con Canadá. En Miami conoció al resto de la familia y yo a la de ella.

Nuestro primer apartamento fue en el edificio “Contemporary Suites” de los Palos Grandes. De ahí nos mudamos unas cuarenta veces para terminar en la Finca Daktari, donde se criaron nuestros dos hijos mayores y nacieron los dos menores. En Daktari también perdimos a Verónica, la hija que no nos nació porque, una semana antes del parto, decidió quedarse en el cielo.

Entre locuras y locuras, tuvimos que salir corriendo de Venezuela. Ella lo hizo con los dos menores, en febrero de 2004, dos días antes de que arrancáramos La Guarimba. Yo me reuní con ella en abril de ese mismo año.

Nuestra historia, por supuesto, es mucho, muchísimo más larga y hoy la recordaremos, por encimita y obviando algunas de las locuras más locas, en uno de nuestros restaurantes favoritos de Fort Lauderdale, frente a una rodilla al estilo alemán y una botella de vino Liebfraumilch importado directamente desde el Río Rin en la Alemania unificada.

Espero llegar despierto al restaurante, porque me he pasado la noche entera editándole a la Siomi el video que les he publicado, sobre una de nuestras canciones favoritas y con las mejores fotos de su vida… aunque el tiempo de la canción no me dio el espacio suficiente para otras.

Miami 5 de octubre de 2018
Robert Alonso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s