.@RobAlonso ¡SE COMPLICA “LA COSA” PARA VENEZUELA!

¡SE COMPLICA “LA COSA” PARA VENEZUELA!

La política mundial, política al fin, es tremendamente dinámica. Desde que los Castro llegaron al poder, han sabido capotear grandes crisis que los han mantenido en vigencia, viendo pasar por la Casa Blanca a doce presidentes estadounidenses.

Cuando Rómulo Betancourt llegó a la presidencia en Venezuela, en 1959, Castro – siendo Betancourt presidente electo – lo invitó a sumarse a su revolución. Don Rómulo le respondió que él no estaba interesado en una revolución, si no en una evolución… y ahí comenzó, para Castro, su primera crisis. Decidió fomentar guerrillas con la intención de apoderarse de Venezuela y sus riquezas, además de un territorio estratégico para el sub-continente americano y El Caribe.

En abril de 1961, Castro se vio al borde de su desaparición, cuando una fuerza de más de mil cubanos anti-castristas invadió Cuba por la Bahía de Cochinos con el apoyo del gobierno de los Kennedy. El proyecto había sido “cocinado y aprobado” por el presidente Dwight Eisenhower, predecesor de John F. Kennedy, pero modificado al punto de desastre y traicionado, in situ, por el entonces-gobierno estadounidense.

Ese mismo año, en noviembre de 1961, el presidente Betancourt rompió relaciones con Cuba siguiendo una política llamada “La doctrina de Betancourt”, de no tener lazos con los gobiernos que habían llegado al poder por medios no electorales. El siguiente enero, Venezuela votó para expulsar a Cuba de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

En octubre de 1962, Estados Unidos – ¡por fin! – descubrió en la isla de Cuba, bases soviéticas en las que se habían instalado misiles con cabezas nucleares capaces de desaparecer a cada ciudad de ese país, a excepción de Seattle, por encontrarse fuera del alcance de los mismos. Esa crisis pasó a la historia con el nombre de “La Crisis de Octubre” o “La Crisis de los Misiles”, que puso al planeta Tierra al borde de una destrucción total. La crisis se resolvió, satisfactoriamente para los Castro, con el “Acuerdo K-K”: entre Khrushchev y Kennedy.

La primera “Misión Internacionalista” cumplida por las “Fuerzas Armadas Revolucionarias” (FAR) de la Cuba castrista, se desarrolló entre octubre de 1963 y abril de 1964, respondiendo a la solicitud de ayuda del máximo dirigente argelino, Ahmed Ben Bella, ante el ataque perpetrado por el ejército marroquí al territorio argelino. El contingente cubano estuvo integrado por 686 efectivos, en composición de un batallón de tanques y unidades de artillería y de aseguramiento.
El mando argelino-cubano planificó y organizó una operación ofensiva contra el territorio marroquí, denominado “Operación Dignidad”, la cual no fue necesaria ejecutar, ya que las partes llegaron a un arreglo después del cual las tropas cubanas regresaron a Cuba.

En julio de 1964, Rómulo Betancourt solicitó con éxito que las sanciones de la OEA fueran impuestas a Cuba después del descubrimiento de un cargamento de armas en una playa venezolana, abandonado por cubanos castristas para uso de las guerrillas de la Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), que buscaban derrocar al gobierno constitucional de Betancourt con la intención de establecer un régimen marxista en Venezuela.

En 1966 el oficial cubano Arnaldo Ochoa, quien luego sería fusilado por Castro, con el comandante guerrillero venezolano Luben Petkoff, tomaron un bote en Pinar del Río con destino a las costas de Falcón, Venezuela, en una de sus expediciones más secretas. Junto con otros 15 militares cubanos fueron enviados por Castro para fortalecer las guerrillas de Douglas Bravo que luchaban contra el gobierno de Raúl Leoni, la cual terminó en una pérdida estratégica importante a gran costo humano. Los venezolanos entrenados por Cuba fueron desembarcados en julio de ese mismo año.

En mayo de 1967 el ejército venezolano interceptó en las playas de Machurucuto un desembarco de oficiales cubanos y guerrilleros venezolanos liderados por Guillermo Soto Rojas. Una vez que Betancourt y su sucesor Raúl Leoni dejaron el cargo, Venezuela se identificó cada vez más con el Tercer Mundo, la actividad guerrillera disminuyó y Castro “renunció” a la exportación de su revolución, lo que permitió un acercamiento tentativo con el gobierno venezolano. Las relaciones diplomáticas fueron restauradas en 1974 por el gobierno de Carlos Andrés Pérez, se reanudaron las entregas de petróleo y Venezuela abogó por la readmisión de Cuba a la OEA, algo que a los Castro no les interesaba por considerar que la OEA era (y sigue siendo) el “Departamento de Asuntos Sin Importancia del Continente Americano”.

En octubre de 1973, Fidel Castro intervino en el conflicto de Siria. Cuba envió 746 combatientes, respondiendo a la solicitud de ayuda realizada por el gobierno sirio con motivo del fracaso de la ofensiva desatada por Egipto y Siria, el 6 de octubre de 1973, para tratar de recuperar los territorios ocupados por Israel durante la Guerra de los seis días, en junio de 1967.

Con los efectivos cubanos se conformó un regimiento de tanques, que después se integró en la “47 Brigada de Tanques” cubano-siria. El 29 de octubre, un día después del arribo del primer grupo de cubanos, Siria aceptó la “Resolución 338 del Consejo de Seguridad de la ONU” que decretaba el cese al fuego entre sionistas y árabes. No obstante, el mando cubano-sirio planificó seis misiones combativas a cumplir por la “47 Brigada de Tanques”, las que no fueron necesarias ejecutar.
El 15 de enero de 1975, el contingente militar cubano partió de regreso a Cuba, arribando a la isla el 4 de febrero, dándose por concluida la misión. Dos días después se les brindó un recibimiento oficial en La Cabaña, donde habló Fidel Castro.

La misión en Angola, denominada “Operación Carlota”, fue la más importante cumplida por las Fuerzas Armadas Revolucionarias Cubanas, pues abarcó desde agosto de 1975 – cuando partió hacia ese país el primer grupo de cubanos – hasta mayo de 1991, cuando regresó a Cuba el último grupo de combatientes: ¡16 años más tarde! A lo largo de esos dieciséis años, los internacionalistas cubanos participaron, conjuntamente con los combatientes de las FAPLA y la SWAPO, en las más importantes acciones combativas libradas en Angola, donde murieron decenas de miles de jóvenes cubanos y cientos de miles regresaron a Cuba mutilados, tanto física como mentalmente.

Paralelamente a la misión en Angola, un contingente militar cubano se desplegó en la región de Punta Negra, República del Congo, con la misión de actuar como apoyo de las tropas que defendían Cabinda (Angola).

Codificada como “Operación Baraguá”, comenzó en enero de 1978 en Etiopía una de esas tantas “misiones internacionalistas”, cuando llegaron los cubanos a ese país africano las primeras tropas cubanas para enfrentar la confrontación de las fuerzas armadas de Somalia, iniciada en julio de 1977. Primeramente, los cubanos se incorporaron a la defensa de la ciudad de Harar y posteriormente participaron en la contraofensiva etíope, la cual concluyó el 11 de marzo de ese año, días después de haber sido tomada la ciudad de Jijiga. La misión se prolongó hasta septiembre de 1989 y en ella participaron 41 mil 730 militares cubanos.

Además, las FAR cumplieron misiones de colaboración militar (asesoramiento) en más de diez países. En todas estas misiones participaron 385 mil 908 combatientes cubanos. Los Castro participaron en conflictos políticos o armados en Chile, Bolivia, El Salvador, Nicaragua, Colombia, Panamá y Grenada… además de influir en los gobiernos de Jamaica y de Guyana. ¡Lindos chicos… peeeeero!

Dicen que todos los días sale un pendejo a la calle: ¡y el que se lo encuentre es de él! Los Castro se encontraron a Huguito Rafael Chávez Frías, a través de su hermano Adán. Gracias al pacto firmado entre CAP y Castro, a finales de 1978, para “reunificar” a la familia cubana en Venezuela, Fidel invadió la patria de Bolívar infiltrando a miles de cubanos altamente entrenados y con experiencia militar adquirida en todas esas fulanas “misiones internacionalistas”. Le tocó al ingenuo de Luis Herrera Campíns honrar ese acuerdo invasor que CAP firmó con Fidel Castro, a quien admiraba con locura. Fui nombrado “comisionado presidencial” y le reportaba, directamente, al ministro de la secretaría de entonces: Gonzalo García Bustillos.

Muy pronto nos dimos cuentas de que todo formaba parte de un proyecto para invadir e infiltrar, silenciosamente, a Venezuela. Unos meses más tarde le sugerí al ministro García Bustillos que eliminara el acuerdo… pero ya era demasiado tarde. A través de la “Casa de la Amistad Cubano-Venezolana”, los Castro habían invitado a centenares de jóvenes venezolanos a Cuba, entre los cuales fueron “beneficiados” Adán Chávez y Nicolás Maduro. Los cubanos castristas minaron a Venezuela, infiltrando en ese país hasta el Movimiento Scout, pasando por la iglesia católica, los partidos políticos y, sobre todo: ¡el estamento militar! El resto ya todos Uds. lo saben.

Es evidente, más que evidente, que los Castro han sabido jugar exitosamente en el tablero político internacional. De eso que no les quepa la menor duda. Cuando por fin se adueñaron de Venezuela por la vía fabianista-electoral, nadie en ese país tenía la más mínima idea del tamaño y de la clase de enemigo que enfrentaban… y comenzaron a tirar tiros al aire a ver si caían los patos: ¡pero por esa laguna jamás habían volado patos!

Una cuerda de muchachitos de “Primero Justicia”, partido que se creó, INCREÍBLEMETE, a partir de un programa de televisión con el mismo nombre, se constituyeron en líderes para liberar a Venezuela de uno de los regímenes más mañosos, amorales, infrahumanos y genocidas que ha conocido la humanidad. Los Castro, con suficiente experiencia, fueron creando líderes “opositores” para darles “guaral” (cuerda) a los anonadados venezolanos. En el año 2000 colocaron a Francisco Arias Cárdenas de candidato bufo “en contra” del entonces-incondicional Hugo Chávez. En 2006 se cuadraron a Manuel Rosales y luego acordaron el engaño con un “marrano” (judío, supuestamente, converso al cristianismo), Henrique Capriles Radonski, quien entregó su victoria electoral en dos oportunidades: 2012 y 2013.

Muy pronto estos “muchachos” (y no-tan-muchachos), se dieron cuenta de que no podían con el monstruo y se prestaron para conformar lo que hoy se conoce como “LA FALSA OPOSICIÓN”, la cual yo vengo denunciando desde el año 2003, cuando comenzaron a llamarme LOCO.

Cuando ya no quedaban líderes “opositores” con huesos sanos en Venezuela, los Castro comenzaron a construir a la “Violeta Chamorro venezolana”: María Corina Machado, quien es hoy la única voz “opositora” que escuchan millones y millones de venezolanos.

María Corina Machado no tiene un “discurso libertario”. Se mueve en “campaña electoral” al más puro estilo de “La Cuarta” en un país total y absolutamente controlado y subyugado por el narcocastro-estalinismo internacional, donde el que menos grite, lo “suicidan” lanzándolo de un décimo piso sin ventanas. La Machado no ha expuesto su “plan de liberación”. Habla de “cosas” como “El Capitalismo Popular”, que nadie – ni ella misma – entiende. Sale en videos cocinando casabe y cosas por el estilo: ¡pero no dice cómo piensa ella conducir la liberación de Venezuela de uno de los regímenes más atroces del planeta! Mientras tanto, como los Castro han hecho con líderes anticastristas cubanos, le están dando “guaral”… hasta que llegue la hora de quitarle su “licencia de opositora”. Si quieren saber qué hicieron los Castro para mantener vivo el movimiento sandinista en Nicaragua cuando ya la guerra civil en ese país la habían perdido frene a los “Contras”, revisen este capítulo de mi libro, “Cómo se Perdió Venezuela”:

http://comoseperdio3.blogspot.com/

A todas éstas y ante un cuadro de total sentimiento de indefensión absoluta, el pueblo de Venezuela, en su inmensa mayoría – como hizo el pueblo de Cuba durante décadas – está esperando la invasión de los “americanos”, que en ese país le llaman “inherencia humanitaria”. A falta de palos del cual ahorcarse, los venezolanos “creen” (esperan… desean: ¡aspiran!) que va haber una “transición pacífica, constitucional y democrática”; cuento-chino que les han metido en sus cabezas estos líderes de papel. María Corina, por cierto… cuenta con que al producirse tal “transición”, ella estará encabezando la lista de los “presidenciables”. El grave problema es que los venezolanos, en su inmensa mayoría, no conocen la trayectoria de los Castro y que como al “macao” (un famoso y agresivo molusco que abunda en Cuba), habrá que darle fuego en sus culos, para que suelten a Venezuela.

Entonces, en el horizonte solamente se perfila una intervención militar por parte del gobierno de Estados Unidos, propuesto y promovido por los halcones que rodean al presidente Donald Trump, a quien la mayoría de los venezolanos (al menos en EE.UU.), parece detestar. En contra de esas esperanzas se ha pronunciado ya el vicepresidente estadounidense, Mike Pence.

Con los nuevos acontecimientos producidos por el enjuiciamiento, condena y concierto del Tuerto Andrade, se abrió una esperanza de invasión a Venezuela y el panorama se vio medianamente esperanzador. Miles de millones (millardos o billones) de dólares se han repartido para sobornar periodistas y políticos de la supuesta oposición… más muchos más repartidos para generar terrorismo que pondrían en peligro la seguridad de los “americanos”. Por un momento era lógico pensar que los “americanos” iban a aplicarle a Maduro, lo que le aplicaron a Noriega en Panamá.

Para poner el parche antes de que salga el hueco, los Castro – ni cortos ni perezosos… y ni pendejos que ellos fueran – comenzaron a mover sus piezas sobre ese nuevo tablero internacional. En primer lugar, convencieron a los rusos para que enviaran destructores de última generación a Cuba… para defender “la revolución” y patrullar el área del Caribe (Venezuela). Al mismo tiempo, se lanzaron con una jugada magistral: un acuerdo con Turquía para que este país terminara de raspar la olla minera en Venezuela, llevándose todo el oro que puedan depredar, junto con otros minerales de gran importancia estratégica. Eso lo hicieron a sabiendas de que EE.UU. cuenta con Turquía para mantener una base aérea en Incirlik, instalaciones necesarias para la defensa de un posible ataque de misiles enemigos. ¡Pendejos no son!

La única opción que tienen los venezolanos de ver una “inherencia humanitaria” en Venezuela es salir masivamente a trancar a Venezuela de rabo a cabo con los carros que todavía existen en ese país en vías de extinción. Una vez trancado el país… ¡que se prenda “La Sampablera” y que todos los infiernos se desaten! Pero tendrán que liberarse – primero – de esos líderes, como la María Corina Machado, quien está – como caimana en boca de caño – esperando la solución pacífica, democrática y constitucional, para verse en el espejo con la banda presidencial hecha en España.

¡SE COMPLICA “LA COSA” PARA VENEZUELA!

Miami 5 de diciembre de 2018
Robert Alonso

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